22 de septiembre de 2010

Por un mundo sin cachetes…

Muchas veces, gracias al hecho de nunca he sido y nunca seré talla 0, me he preguntado como será la vida de esas muchachas flaquísimas que viven pendientes de que comen, de no subir ni un gramo y de imitar a las modelos de las revistas; que ya ha estas alturas uno tiene que haberse dado cuenta que se ven como chiquitos en desarrollo y anoréxicos.

En los dos extremos una vive acomplejada, porque nunca esta lo suficientemente flaca, o ya esta demasiado gorda; entonces igual va a terminar el día en posición fetal, porque no logra calzar en los estándares de belleza de una sociedad tan superficial, que se ha vuelto casi imposible de hacerla realidad de manera natural. Hay que tener como 5 cirugías plásticas, extensiones de pelo, personal shopper y ser amigo de Paris Hilton, porque todas las anteriores sin ningún tipo de proyección social no servirían de nada.

A mi me fascina comprar ropa, leer revistas y a veces siento que soy como una fashionista undercover, porque la pinta no ayuda. La moda me entretiene, pero no me desvela. Todavía no se manejar tacones muy altos o enaguas muy cortas; para mí, un tacón muy alto significa caerse con más impulso. Además, mis medidas no colaboran para usar esos zapatos de revista o blusitas de pasarela, porque solo los venden en tallas para anoréxicas, entonces nunca me queda me nada, y al final de un día de compras terminé con la autoestima por el suelo, sin ropa y con ganas de llorar. Por lo menos, los accesorios me consuelan, no tiene talla y si uno busca bien encuentra los aretes perfectos por el módico precio de dos mil colones (con la posibilidad de que se le pudra la oreja, pero nada en esta vida es perfecto).

Además, para ser de esas flaquillas escuálidas hay que comer como pajarito, y la comida es uno de los placeres más grandes de la vida… Ir a probar comidas exóticas, cocinar algo diferentes, aunque sea ir a comprarse un helado a la Pops (ya me dio hambre y todo), puede ser lo único entretenido de un día muy aburrido. Sacrificar todo eso por una blusita de tirantes, un jeans talla 4 y un estómago vacio no es una opción muy viable para mí.

Una vez intente seguir un “régimen alimenticio”, que me dio muy buenos resultados, pero me aburrí de comer zacate. Ahora, tengo que volver a intentarlo, no porque quiera salir en una revista, pero porque necesito subir escalares sin peligro de un ataque cardiaco, o poder ir a una piscina sin sentirme como Willy la ballena. El peor intento es el que no se hace, y tal vez una dietilla medio decente me haga bajar unos kilitos no caería mal…

2 comentarios:

Rebecca dijo...

vea natalia maria ya le he dicho muchas veces y se lo voy a repetir otra vez, ud es perfecta exactamente como es, no necesita compararse con nadie xq asi esta bien. a estas alturas de la vida deberia saber q el exterior es un estuche q se pone feo. yo fui talla 0 y ahora soy talla 4 y nada pasa. ni me quita mas ni me quita menos. y ud se viste bonito y siempre anda bien arreglada. ud no ocupa verse como de revista y las personas q la queremos no es x como ud se ve sino x lo q ud es.

Mariela dijo...

jajajaja reberca toda alterada XD