A donde se irá lo que queda de la gente cuando se muere? Me niego a pensar que su espíritu, esencia, alma o lo que sea que sobreviva a la muerte se quede encerrado en una caja en un cementerio o que muera quemado cuando lo incineran.
Será que nos extrañan tanto como nosotros a ellos? Será que en los cumpleaños sienten un vacío? Qué en navidad les hace falta algo más que un regalo? Qué en las actividades familiares siempre va a quedar un espacio por llenar? Igual, puedo pensar que ellos ya no saben que es cumplir años, madrugar para ir a trabajar o bañarse con agua fría cuando se va la luz.
La gente insiste en decir que “hay un ángel más cuidándonos desde el cielo”, pero eso sinceramente no me consuela mucho, porque a veces siento que hay un ejército allá arriba y yo estoy muy sola aquí abajo. Igual también dicen “ahora está mejor, ya no sufre, ya había vivido lo suficiente”… Cómo sabemos que están mejor si ni siquiera sabemos dónde están? Y si existe un cielo, un infierno y un purgatorio, si están sufriendo en uno de esos qué? Cómo sabe uno cuando alguien vivió los suficiente? Hay una cantidad de enfermedades que padecer? Una cantidad de años que vivir? Un límite de experiencias que se pueden tener?
No sirvo para confrontar a la muerte, para dar un pésame, para ir a un funeral... El sepelio puede ser de un completo desconocido y yo igual voy a llorar como si lo hubiera conocido de toda la vida, hubiéramos sido amigos de la infancia y nos pegamos mil borracheras juntos; y si es un funeral de una persona cercana a alguien que me importa, lloro más todavía, porque quisiera poder quitarles un poquito del dolor que sienten, pero no está en mis manos que algo así pase. Y si es alguien cercano a mí, no quiero ni pensar en todo lo que duele…
Por ahora seguiré yendo a funerales, no necesariamente por la persona que nos dejó, sino más bien por los que quedamos aquí.
18 de enero de 2012
9 de enero de 2012
Caídas
Me caí, para ser más específicos, me despiche… La caída fue tan terrible que hasta tengo un morete en el hombre, EN EL HOMBRO! Como putas me llegue a golpear esa parte de mi cuerpo es un misterio, que no creo que se resuelva en un futuro cercano.
Siempre he tenido problemas de equilibro, yo me caigo y muy seguido. Lo mejor es que no puedo ser como la gente normal que se cae, se hace un rasponcito y cuentan la anécdota como algo súper fortuito y sin importancia; yo soy un caso especial, que cuando se cae, lo hace en serio, con testigos, esguince y sangre.
Siempre que termino en el piso, primero hago un recuento de daños (Me rompí el pantalón o alguna otra prenda? Se quebró algo que andaba en la mano? Donde aterrizó mi bolso?), luego evaluó la posición en la que estoy para rememorar el momento y ver cómo me levanto y después de eso me pongo en pie. Quiero informarle a los testigos de mis caídas que no me levanto inmediatamente porque no me gusta. No, no es que estoy lesionada físicamente, porque ya a eso me acostumbre, y tampoco es el daño emocional de la vergüenza, porque ya eso también lo supere; yo me levanto cuando ya me siento lista para volver a la realidad, seguir caminando y llegar a mi destino. Esta ultima vez un mae llegó corriendo (primer y único acto de caballerosidad real que he experimentado este año) y me levanto más rápido que inmediatamente, y yo quede ahí, en medio de la nada desubicada diciéndole mil veces que estaba bien y pensando que me había desmontado el hombro por la desesperación del compa de jalarme los brazos (será de ahí que tengo el morete?).
Cuando cuento mi anécdota obtengo diferentes reacciones… Aparentemente en este país estar renco es un pecado, porque los que me conocen se alarman todos y los que no se me quedan viendo raro como si tuviera lepra. “Diay, que le paso?”, “Me caí”… 1. “Otra vez?” Gracias madre por el apoyo 2. “Igual usted siempre pasa en el piso” Mas motivación todavía 3. “Ahhh… A un compa le paso algo parecido y casi pierde el pie” WTF!
Quiero dejar claro y documentado que cuando uno se cae y tiene secuelas, a pesar de lo importante que pueda ser ir al doctor a revisarse, lo que en realidad se necesita es alguien que lo cuide a uno un poquito, que se ofrezca a hacer uno que otro favor, que no se enfoque en meterle miedo y en cagarme por haberme caído (osea, como yo me tire contra asfalto a propósito)…
Siempre he tenido problemas de equilibro, yo me caigo y muy seguido. Lo mejor es que no puedo ser como la gente normal que se cae, se hace un rasponcito y cuentan la anécdota como algo súper fortuito y sin importancia; yo soy un caso especial, que cuando se cae, lo hace en serio, con testigos, esguince y sangre.
Siempre que termino en el piso, primero hago un recuento de daños (Me rompí el pantalón o alguna otra prenda? Se quebró algo que andaba en la mano? Donde aterrizó mi bolso?), luego evaluó la posición en la que estoy para rememorar el momento y ver cómo me levanto y después de eso me pongo en pie. Quiero informarle a los testigos de mis caídas que no me levanto inmediatamente porque no me gusta. No, no es que estoy lesionada físicamente, porque ya a eso me acostumbre, y tampoco es el daño emocional de la vergüenza, porque ya eso también lo supere; yo me levanto cuando ya me siento lista para volver a la realidad, seguir caminando y llegar a mi destino. Esta ultima vez un mae llegó corriendo (primer y único acto de caballerosidad real que he experimentado este año) y me levanto más rápido que inmediatamente, y yo quede ahí, en medio de la nada desubicada diciéndole mil veces que estaba bien y pensando que me había desmontado el hombro por la desesperación del compa de jalarme los brazos (será de ahí que tengo el morete?).
Cuando cuento mi anécdota obtengo diferentes reacciones… Aparentemente en este país estar renco es un pecado, porque los que me conocen se alarman todos y los que no se me quedan viendo raro como si tuviera lepra. “Diay, que le paso?”, “Me caí”… 1. “Otra vez?” Gracias madre por el apoyo 2. “Igual usted siempre pasa en el piso” Mas motivación todavía 3. “Ahhh… A un compa le paso algo parecido y casi pierde el pie” WTF!
Quiero dejar claro y documentado que cuando uno se cae y tiene secuelas, a pesar de lo importante que pueda ser ir al doctor a revisarse, lo que en realidad se necesita es alguien que lo cuide a uno un poquito, que se ofrezca a hacer uno que otro favor, que no se enfoque en meterle miedo y en cagarme por haberme caído (osea, como yo me tire contra asfalto a propósito)…
Alianzas
Una de mis amigas se comprometió, otra se casó… Aunque las dos están súper felices, mi primera reacción fue “quién se casa a estas alturas de la vida???” Quién tiene la necesidad de invertir en un vestido que se solo se pone una vez, en una fiesta que sale carísima porque ahora TODO está carísimo y pasar estresado como seis meses haciendo todos los planes de la actividad?

Yo sé que es un momento que se quiere celebrar, que son recuerdos, que es bonito compartir con familia y amigos, bla bla bla… Eso lo sé y lo aprecio, pero igual me parece innecesario. Lamentablemente yo no crecí soñando con la boda perfecta porque nunca tuve eso entre mis expectativas (si, desde chiquitita soy así de rara)
Creo que a mí me hizo falta ese gen matrimonial, aunque no pierdo la esperanza de encontrar esa persona que me aguante con todos mis defectos y que yo sea capaz de aguantarme los de él, porque es un trabajo de dos; todavía hay gente que cree que a ellos les tienen que aguantar todo y el otro no tiene derecho a cometer ni medio error… Esas son las relaciones que no funcionan porque la convivencia no era lo que esperaban.
Mientras a mi alrededor las embazadas y las casadas se multiplican, yo seguiré buscando a mi compañero de vida, pegándome la fiesta mientras tanto (yo no me voy a aburrir mientras al mae le ronca aparecer) y tratando de disfrutar mi soltería perenne.

Yo sé que es un momento que se quiere celebrar, que son recuerdos, que es bonito compartir con familia y amigos, bla bla bla… Eso lo sé y lo aprecio, pero igual me parece innecesario. Lamentablemente yo no crecí soñando con la boda perfecta porque nunca tuve eso entre mis expectativas (si, desde chiquitita soy así de rara)
Creo que a mí me hizo falta ese gen matrimonial, aunque no pierdo la esperanza de encontrar esa persona que me aguante con todos mis defectos y que yo sea capaz de aguantarme los de él, porque es un trabajo de dos; todavía hay gente que cree que a ellos les tienen que aguantar todo y el otro no tiene derecho a cometer ni medio error… Esas son las relaciones que no funcionan porque la convivencia no era lo que esperaban.
Mientras a mi alrededor las embazadas y las casadas se multiplican, yo seguiré buscando a mi compañero de vida, pegándome la fiesta mientras tanto (yo no me voy a aburrir mientras al mae le ronca aparecer) y tratando de disfrutar mi soltería perenne.
5 de diciembre de 2011
Es diciembre…
No me gustan las aglomeraciones de gente, aunque veo como un pecado capital perderse un buen concierto; creo que esa es la única circunstancia en la que soporto ser estrujada, golpeada y agredida por un grupo súper-desarrollado de desconocidos.
Pero ahora llegó diciembre, lo cual me pone en una posición bastante difícil. Me encanta el clima del último mes del año, el hecho de que haga un sol increíble pero aun así yo sienta frío; despertarme en las mañanas e ir de camino al trabajo viendo las montañas, sentir esa vibra navideña que me pone de buen humor todos los días. Estoy feliz porque empezó mi mes… Pero no todo en diciembre puede ser perfecto, porque nada en esta vida es perfecto.
Yo AMO ir de shopping aunque el 90% de las veces las prendas que me pongo no me quedan, ni siquiera los zapatos, creo que ni las medias, pero igual lo intento. Puede que llegue a mi casa con baja autoestima por culpa de las tallas anormales del mercado, porque la ropa que me queda bien es la más cara o porque básicamente no encontré nada, pero aun así voy de shopping, pero no en diciembre.
Fui a buscar zapatos el domingo, porque una señorita nunca puede tener suficientes zapatos, intenté entrar a una zapatería solo a ver, y de la cantidad de gente, el calor, el ambiente tenso de personas luchando por el ultimo par en 7 ½ , los vendedores luchando por hacerle creer a uno que “ese zapato cede, si es de cuero y se me ve súper bonito” (no, no cede, le va a chimar toda la vida; no, no es de cuero, ningún zapato de cuero de verdad vale 15 rojos, y TALVEZ se me vea bonito pero todavía no estoy segura), después de 20 segundos me tuve que salir, no lo logre, me sentir sofocada, casi ahogada, medio claustrofóbica y sin zapatos nuevos.
Qué bonito día, es diciembre…
17 de octubre de 2011
Combustión espontánea
A veces siento un hueco en la panza, sin fondo, que se lo traga todo y me hace sentir más allá de vacía. No, no es hambre, ojala lo fuera, porque sería mil veces más fácil salir corriendo por un paquete de galletas y un jugo de frutas que ponerme a jugar de psico analista y descifrar que mounstro está creciendo en mi estómago…
El tamaño del bicho en cuestión es directamente proporcional a dos cosas, cambios hormonales o situaciones cotidianas, osea, que tan triste.
Las estúpidas hormonas juegan demasiado sucio, un simple saludo, un mensaje de texto malinterpretado o un simple despiste pueden ser el fin del mundo. Yo juraba que esas cosas no me pasaban a mi (así o mas engañada?), hasta que un día después de hacer un berrinche completamente infundado, un compa me dijo “mae, andas como regluda”… Ahí caí en cuenta que la madre naturaleza nos pega por igual a todas, y que ver “Los Puentes de Maddison” en esos días es una PESIMA idea.
El otro escenario es de la vida cotidiana, que antes me pasaba muy seguido, porque yo iba de “crush en crush”, ilusionada por la vida amorosa que nunca llego. Antes, para uno joven e impetuoso, un amor platónico es algo de todos los días, a sabiendas de que la vara no iba a llegar a ningún lado pero igual era “demasiado lindo” poder verlo todos los días, aunque fuera el mae guapo que uno veía en el bus, que nunca supo que yo existía y que fijo tenia pensión alimenticia para los 7 chiquitos, todos con una mamá diferente.
Ahora, que uno intenta ilusionarse menos y querer más, es mil veces peor, porque si se está interesado en algo decente y productivo, entonces sentirse ignorado es equivalente al fin del mundo como lo conocemos, a un suicidio social, a perder la oportunidad de encontrar nuestra alma gemela. Yo creo que lo que siento yo en ese momento es lo que debe sentir Harry Potter cuando sale un Dementor, ese pánico compulsivo a la soledad, a fallar ese estigma social de que uno está feliz solo si esta en pareja, ese terror a terminar en un apartamento, rodeada de gatos y muerta por combustión espontánea.
Lo mejor de todo es que eso me pasa con alguien que ni siquiera sabe que yo puedo estar remotamente interesada, porque 1. Soy pésima ligando 2. No entiendo indirectas ni puedo enviarlas tampoco 3. Jamás me le he declarado a nadie porque me da pánico el rechazo… Al final, creo que si voy a morir por combustión espontánea.
El tamaño del bicho en cuestión es directamente proporcional a dos cosas, cambios hormonales o situaciones cotidianas, osea, que tan triste.
Las estúpidas hormonas juegan demasiado sucio, un simple saludo, un mensaje de texto malinterpretado o un simple despiste pueden ser el fin del mundo. Yo juraba que esas cosas no me pasaban a mi (así o mas engañada?), hasta que un día después de hacer un berrinche completamente infundado, un compa me dijo “mae, andas como regluda”… Ahí caí en cuenta que la madre naturaleza nos pega por igual a todas, y que ver “Los Puentes de Maddison” en esos días es una PESIMA idea.
El otro escenario es de la vida cotidiana, que antes me pasaba muy seguido, porque yo iba de “crush en crush”, ilusionada por la vida amorosa que nunca llego. Antes, para uno joven e impetuoso, un amor platónico es algo de todos los días, a sabiendas de que la vara no iba a llegar a ningún lado pero igual era “demasiado lindo” poder verlo todos los días, aunque fuera el mae guapo que uno veía en el bus, que nunca supo que yo existía y que fijo tenia pensión alimenticia para los 7 chiquitos, todos con una mamá diferente.
Ahora, que uno intenta ilusionarse menos y querer más, es mil veces peor, porque si se está interesado en algo decente y productivo, entonces sentirse ignorado es equivalente al fin del mundo como lo conocemos, a un suicidio social, a perder la oportunidad de encontrar nuestra alma gemela. Yo creo que lo que siento yo en ese momento es lo que debe sentir Harry Potter cuando sale un Dementor, ese pánico compulsivo a la soledad, a fallar ese estigma social de que uno está feliz solo si esta en pareja, ese terror a terminar en un apartamento, rodeada de gatos y muerta por combustión espontánea.
Lo mejor de todo es que eso me pasa con alguien que ni siquiera sabe que yo puedo estar remotamente interesada, porque 1. Soy pésima ligando 2. No entiendo indirectas ni puedo enviarlas tampoco 3. Jamás me le he declarado a nadie porque me da pánico el rechazo… Al final, creo que si voy a morir por combustión espontánea.
Bipolaridad
Me hace falta acurrucarme con alguien en las noches, para espantar el miedo al chupacabras; pero odio ese calor molesto de tener que dormir con una persona a la par.
Extraño ir al cine en pareja, pero detesto el preámbulo de escoger el cine, la película y la hora.
Quiero tener algo que hacer todos los domingos, pero disfruto demasiado de mi libertad de no hacer nada el fin de semana.
Necesito alguien que me siga la corriente, pero no quiero tener que recurrir a la misma persona todas las veces que quiera salir a disfrutar la noche.
Necesito compañía consistente, pero me aburro fácilmente de lo mismo…
Siento la necesidad de buscar una pareja, pero me da pánico el compromiso.
Extraño ir al cine en pareja, pero detesto el preámbulo de escoger el cine, la película y la hora.
Quiero tener algo que hacer todos los domingos, pero disfruto demasiado de mi libertad de no hacer nada el fin de semana.
Necesito alguien que me siga la corriente, pero no quiero tener que recurrir a la misma persona todas las veces que quiera salir a disfrutar la noche.
Necesito compañía consistente, pero me aburro fácilmente de lo mismo…
Siento la necesidad de buscar una pareja, pero me da pánico el compromiso.
25 de septiembre de 2011
Universos Paralelos
Yo debería escribir libros de ficción, podría escribir novelas junto con Corín Tellado y crear nuevos personajes para que Thalía y Lucero consigan ser famosas en su segunda juventud. Podría generar una trama basada en una canción de Ricardo Montaner y que sea interpretada por modelos venezolanas que no sepan actuar… Hasta podría ser escritora invitada en un episodio de La Pensión, y generar un momento de suspenso por los descuentos en Importadora Monge; todo eso y más porque yo vivo en un universo paralelo y creo miles de historia para justificar y/o entender los actos de los demás.
Si en el brete me dicen “necesito hablar con vos”, me imagino que se dieron que averiguaron que me robe esas mil servilletas de la cafetería, que al final se dieron cuenta que fui yo la que regó ese fresco encima de ese teclado, que me fui 10 minutos antes para que no me dejara el bus o porque otra vez me van a obligar a pasarme de cuenta… Al final es porque necesitan ayuda con algo o porque me quieren pedir que haga un cambio en un archivo o algo así.
Si mi mamá me llama, me imagino una muerte trágica en la familia, un incendio destructor en mi casa, una crisis de dimensiones épicas o una cagada porque se me olvido pagar los recibos. Al final, es para decirme que deje las llaves…
Y si pasa algo con un mae es mil veces peor, porque me imagino que fue culpa del alcohol, o que me confundió con alguien más, o que perdió una apuesta, que se le metió un demonio o que voy a salir en una cámara escondida. Si me sigue contactando, me da pánico que se vuelva algo serio, porque no estoy preparada; y si no me contacta, lo justifico diciendo que se le murió el celular, que bloqueo la cuenta en FB, que no tiene mi Twitter o que se le murió el perro. Cuando me pasa la etapa de necesidad de contacto, le pido a Dios que fuera por diarrea crónica, o porque sea el perro que tenga diarrea crónica o porque lo secuestraron para robarle las corneas, y me dan un chichón depender de un pinche mensaje (me enojo tanto que mejor busco vida social, y al final conozco otro mae, en el mejor de los casos, y es todo un circulo vicioso).
Lo mejor es cuando comparto mis teorías de conspiración con algún compa y la respuesta es así como “uy si, mi mama solo me llama para darme malas noticias”, “mae, mi jefe solo habla conmigo para darme cagadas por irme temprano”, “un mae que hace eso es porque FIJO quiere con usted”, “ah sí, yo oí que anda un virus de diarrea entre los perros del barrio”… Nadie me ayuda a aterrizar en la realidad, a ver que no todo en esta vida es un drama de tan grandes dimensiones.
Yo necesito que me digan las cosas como son, no como yo la veo, porque ya la confusión es demasiada y la ansiedad de saber me está matando.
Si en el brete me dicen “necesito hablar con vos”, me imagino que se dieron que averiguaron que me robe esas mil servilletas de la cafetería, que al final se dieron cuenta que fui yo la que regó ese fresco encima de ese teclado, que me fui 10 minutos antes para que no me dejara el bus o porque otra vez me van a obligar a pasarme de cuenta… Al final es porque necesitan ayuda con algo o porque me quieren pedir que haga un cambio en un archivo o algo así.
Si mi mamá me llama, me imagino una muerte trágica en la familia, un incendio destructor en mi casa, una crisis de dimensiones épicas o una cagada porque se me olvido pagar los recibos. Al final, es para decirme que deje las llaves…
Y si pasa algo con un mae es mil veces peor, porque me imagino que fue culpa del alcohol, o que me confundió con alguien más, o que perdió una apuesta, que se le metió un demonio o que voy a salir en una cámara escondida. Si me sigue contactando, me da pánico que se vuelva algo serio, porque no estoy preparada; y si no me contacta, lo justifico diciendo que se le murió el celular, que bloqueo la cuenta en FB, que no tiene mi Twitter o que se le murió el perro. Cuando me pasa la etapa de necesidad de contacto, le pido a Dios que fuera por diarrea crónica, o porque sea el perro que tenga diarrea crónica o porque lo secuestraron para robarle las corneas, y me dan un chichón depender de un pinche mensaje (me enojo tanto que mejor busco vida social, y al final conozco otro mae, en el mejor de los casos, y es todo un circulo vicioso).

Lo mejor es cuando comparto mis teorías de conspiración con algún compa y la respuesta es así como “uy si, mi mama solo me llama para darme malas noticias”, “mae, mi jefe solo habla conmigo para darme cagadas por irme temprano”, “un mae que hace eso es porque FIJO quiere con usted”, “ah sí, yo oí que anda un virus de diarrea entre los perros del barrio”… Nadie me ayuda a aterrizar en la realidad, a ver que no todo en esta vida es un drama de tan grandes dimensiones.
Yo necesito que me digan las cosas como son, no como yo la veo, porque ya la confusión es demasiada y la ansiedad de saber me está matando.
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