28 de octubre de 2012

Sigo yo?


Yo he tenido novios, en plural, no todos al mismo tiempo, sino que secuencialmente y sin necesidad de andar escondiéndome para que no me descubran in fraganti. Me puedo dar el lujo de decir “ay sí, es que mi ex bla bla bla…” y empezar una conversación, ya sea hablando maravillas del mae y recordando los buenos momentos, o validar la expresión de “todos los hombres son iguales y espero que Dios los castigue de alguna manera y pronto”.

Esto solo significa que en realidad mi personalidad no es tan terrible como yo a veces creo que es, y tampoco me veo como el Jorobado de Notre-Dame, que es como a veces me siento (toda mujer tiene esos días, que no son solo ‘bad hair days’, son ‘bad body days’, ‘bad outfit day’ o el peor ‘fuck my life day’) ya que en algún momento un hombre se fijo en mí y me aceptó (de manera temporal) con todo y mis defectos. Puede que haya todo un movimiento de gente que hable de que el amor no superficial, pero ese cuento es demasiado difícil de creer, y mucho menos para alguien que no está ni remotamente cerca de verse como una modelo. Igual, sola o acompañada la vida continúa.

Cuando decidimos irnos de viaje a Europa, obviamente le queríamos seguir los pasos a los mochileros, leyendas urbanas de personas que se pegan la fiesta y conocen el mundo con una cantidad tan limitada de dinero que dan lástima, pero que aun así postean las mejores fotos para causar envidia popular. Pero organizar ese tipo de viajes no es tan fácil, andar en metro en Europa tampoco es fácil al principio y además perderse por culpa de un mapa mal rotulado también es algo que puede pasar… Entonces mejor nos fuimos en un tour, que nos llevaría a todos los lugares bellos que siempre quisimos conocer y que estaba dentro del presupuesto estimado para el viaje.

Era obvio que no íbamos a encontrar ‘adultos jóvenes’ (así se denomina la gente que ya tiene cédula, pero que no quiere aceptar que ya es grande), y eso fue exactamente lo que paso. El tour lo hicimos con un montón de parejas, que ahora que tenían hijos grandes, nietos pequeños y mucho capital decidieron conocer el Viejo Mundo.

Ver a la parejas de gente mayor se vuelve tóxicamente tierno, la dinámica ya es tan natural que todos los demás seres humanos son ajenos a ellos y la felicidad se puede casi que tocar… Y yo ahí, pensando que estoy soltera desde tiempos inmemoriales y que no veo que eso cambie en un futuro cercano, ni lejano ni nada…

Ayer me dijeron que yo tenía que “dejar ir” esos deseos de estar en pareja (osea, que no fuera una desesperada) y que así, SOLO ASÍ  me iba a llegar el macho cabrío dominante que tanto he esperado.

No es como yo he puesto toda mi vida en pausa por estar soltera, tampoco es que he andado con todos los maes que conozco para verificar que ninguno es mi alma gemela. Primero, que aburrido sentarse a esperar, y segundo, mi capacidades de seducción dan lástima, yo creo que yo podría ser la última mujer sobre la faz de la tierra y me podría convertir en la compa mas compa de todos los hombres, porque básicamente esa es la historia de mi vida. Lo que me encantaría saber es como deja uno de lado ese sentimiento de “estar incompleto” en un mundo que aparentemente fue diseñado para vivir en pareja.

Tal vez en realidad no es tanta desesperación, es mas bien una envidia subconsciente y una frustración constante de no poder conseguir algo que aparentemente al resto del planeta le resulta tan natural… 

30 de agosto de 2012

Catarsis


Hay cosas que me encantaría gritarles a personas diferentes el día de hoy, pero que no serian muy bien aceptadas por la sociedad contemporánea, entonces las puedo escribir para un lector anónimo. Puede que las palabras lleguen a quien están originalmente dirigidas, o que este post solo me sirva como catarsis…  
  • Gracias por devolverme la fe en la humanidad por un ratito, esos detalles son los que me hacen pensar que si vale la pena levantarse en las mañanas.
  • Mae, sos un completo idiota con complejo de grandeza y de conciliador. No sos mediador ni árbitro, lo que pasa es que tenés tan poca fuerza de decisión y de opinión que tenés que depender de las ideas y decisiones de los demás para generar las propias.
  • Yo haría fiesta en ese cuerpecillo, no strings attached, right here, right now.  
  • Con ese pelo y jugas de interesante??? Mejor hablamos cuando compren espejos en su casa.
  • No es plata lo que hace falta, es voluntad.
  • Ni presta el hacha, ni corta la leña… Esto de vivir en ascuas no es vida.
  • No sé si es que yo me volví muy exigente, o que en realidad la vida te volvió demasiado aburrida.
  • Esta conversación te volvió una persona increíblemente sexy, me encanta un mae que sabe pensar, leer y hablar.
  • Si, alguna vez que un “nosotros” podría funcionar, luego me dio un poco de guacala de solo pensar en lo que podría pasar después.
  • Me encantaría devolverme un poquito en el tiempo y terminar lo que empezamos (todo sea por una buena anécdota)
  • Cuando me vaya, lo voy a hacer sin preámbulos, porque ya he hecho demasiadas escenas y no se merecen otra.
  • Si su novia cree que yo soy la competencia, debería saber que yo no lo voy a tocar ni con el palo de una escoba.
  • Aunque ya me aburrí de estar soltera, volver no es una opción.
  • Yo soy víctima de la percepción de los demás, pero las acciones de los demás son peores que todo lo que dicen los demás que yo hice.
  • Compa, haga algo por su vida, vea que ya le esta agarrando tarde, aunque no parezca.
  • Hagamos el chisme más grande, para comprobar que mi vida puede ser todavía más interesante. 


Karma police


Yo soy fiel creyente de que cuando le hablo de mis sentimientos o mis problemas a alguien, eso los vuelve más reales, tangibles, y hasta posible material de chisme porque en esta vida ya no se sabe en quien se puede confiar.

Por eso soy buena escuchando, a la mayoría de la gente más bien le gusta externar y exprimir cualquier detalle de su trágica historia, mientras yo me guardo los míos porque no se qué hacer con ellos.

Además, soy más coherente en mis monólogos justificando mis sentimientos y mi silencio… Logro ser mas analítica, consigo entender mi punto de vista sin necesidad de decodificar el de los demás, y ya después no me ahogo en un vaso de agua porque no se que significa que “alguien” no me haya contestado mi último mensaje de texto.

Estoy cansada de vivir de interpretaciones mías o propias de lo que puede significar lo que hagan los demás. Si el mae no contesta el mensaje, tal vez no sea porque se está haciendo el difícil, sino que hay problemas con la plataforma celular o solo no le dio la gana y ya. Si no quiso contestar, no hay mucho que yo pueda hacer al respecto, más que aceptar que el uso de la tecnología móvil no es su fuerte.

Pero ese es un escenario muy ‘x’, porque no hay consecuencias de vida o muerte, solo un poquito de confusión sentimental. Ahora estoy aprendiendo que afrontar todos los problemas de la vida así puede generar conflictos posteriores porque “uno nunca dijo nada”. Pero como se pueden manejar esas cosas? Si en el trabajo uno externa todo lo que piensa, se convierte en un “líder negativo, que solo ve lo malo en vez de las oportunidades de mejora”, y si no dice nada, el sistema le pasa por encima y solo queda demostrado que muchas veces, aunque se diga que se está haciendo trabajo de calidad no hay una recompensa real ni una ‘thank you card’ que valide tanto esfuerzo.  

Y si una mujer del Siglo 21 se le declara a algún mae, o lo invita a salir, o por lo menos le manda mensajes bastante claros, entonces es una necesitada que quien sabe que anda buscando y que quien sabe que le va a hacer al mae después (ese compa debería darle gracias a Dios por tanta atención…).

Entonces?? Digo lo que siento y genero controversia o me quedo callada y dejo que el karma decida el futuro según sea conveniente? 

9 de agosto de 2012

Telefono Chocho


Yo soy buena escuchando, algo que muchas personas no creerían que es una afirmación muy acertada viniendo de mi, ya que yo tiendo a cambiar de tema de conversación cada 15 segundos y con costos me acuerdo de la ropa que me puse ayer; pero si es cierto, si me gusta escuchar cuando el emisor del mensaje (refiérase a la primera clase de español que se tuvo en la escuela) es alguien que me importa, aunque el tópico a tratar sea que hoy se le olvidó ponerse desodorante.

Yo tengo una memoria y un oído muy selectivo, no es que solo oigo y recuerdo lo que me conviene, sino lo que me importa… 
Pero creo que la razón más fuerte de porque me gusta escuchar y luego dar feedback de la idea compartida es porque no me gusta hablar de mí misma, a menos de que sea una broma sarcástica de carácter condescendiente pero no rayando en la autocompasión (suena complicado pero ya es mi estilo de vida, y a veces me sale una que otra bien graciosa). Prefiero escuchar de conflictos pasionales de otras personas a discutir los míos propios.

Yo no sé como hace la gente para siquiera poner tanta emoción en un estado de Facebook: “Sintiendo que el mundo se acaba, ahora nada va a ser igual”… Mi reacción a eso es “WTF! Que putas le está pasando a esta mae por la cabeza? Lo que quiere es generar un estado de pánico entre los conocidos que lean la actualización de estado, para que unas 13 personas le pregunten qué le pasa y la intrigosa no responda nada, porque fijo lo que le pasó fue que se le acabo el rímel y no puede salir así de la casa, y si en serio quisiera hacerse algún tipo de daño no lo publicaría en Facebook (eso lo aprendí en C.S.I. y en Criminal Minds)”, y aun así siempre hay un bombeta que le da ‘like’ a la vara y pone “Amiguis tranquila, todo va a salir bien”. A mi alguien me pone ‘amiguis’ en el perfil y lo denuncio por violencia gráfica.

Si yo hablo de algo, eso lo vuelve real y me da pánico. Sea lo que sea, me da miedo. Si me va a bien, no quiero que las personas piensen que les estoy restregando en la cara mi éxito. Si me va mal, tampoco quiero lástima o que mis desgracias sean de conocimiento público. Y si es algo relacionado con el ámbito amoroso, PEOR. Yo ni siquiera sé cuando alguien está interesado en mí (como no pasa muy seguido, no es un comportamiento fácil de identificar), como diantres voy a saber que quieren decir las “señales” que todo mundo ve menos yo?!?!

La vida pasa, con o sin hablar de ella. Cuando ya yo sienta que es necesario, me pondré a hablar, pero por mientras escribo, es más entretenido y tengo derecho a editar lo que pongo. 

30 de julio de 2012

Me la deben...

He visto unas mil veces por Facebook la imagen con la frase cliché de “uno espera mucho de los demás porque estaría dispuesto a darlo todo por ellos” o una babosada así. Al principio yo pensaba que era cierto, que yo si haría, y he hecho, muchas cosas que la gente no ha querido hacer por mí; acompañarlos al doctor, celebrar un cumpleaños, hacer de niñera, prestar plata, salir cuando nadie más quiso ponerse el traje de luces… La lista de pequeños detalles podría continuar con demasiadas acciones que en realidad no marcan un hito o un cambio en la vida de nadie, pero que si generan buenas fotos de perfil; tampoco es que yo he necesitado un riñón o una transferencia de sangre, pero igual siempre me he resentido cuando la gente no me demuestra que en serio me aprecia, y luego me enojo y nadie sabe a ciencia cierta el porqué.
Lo mejor de todo es que yo quiero que me den cosas y que me demuestren cariño a mi manera, y que me lean la mente y que sepan exactamente que quiero porque muchas veces no sé como pedirlo. Pero a final de cuentas, me di cuenta que nunca nadie nos queda bien, y que sin importar cuantas cosas haga yo por lo demás, nunca van a ser suficientes, y tampoco van a generar ese sentido de “deuda” como para crear una obligación de que alguien haga algo por mí.

Siempre que alguien me dice “ay no, ese día no puedo porque tengo que bañar al perro, ya le toca”, yo siento un hueco en la panza del colerón y del dolor de sentirme abandonada y me pongo a pensar “si fuera la tierrosa que te estás ligando, yo no habría terminado de decir la frase y la estarías marcando el día en el calendario con un ‘all day event’ y dejando libres el día antes y el después, por aquello”.

No sé si yo debería sentirme bien porque siempre estoy disponible cuando la gente me necesita y soy un ente espontaneo y libre, o demasiado mal por nunca tener planes y no tener vida social a mediano y largo plazo. Yo casi nunca apunto nada en mi agenda y/o calendario, las cosas solo pasan, las aventuras se dan, los buenos momentos quedan y al final termino feliz porque todavía no he perdido el sentido del asombro y el agradecimiento por las cosas más sencillas.

Por eso yo no organizo fiestas de cumpleaños de gran escala, o actividades que demanden asistencia masiva de mis conocidos, porque sinceramente no me creo capaz de llenar la mesa reservada para 6… Llegan los que tienen que llegar, y siempre son los importan. 

17 de junio de 2012

Locura total


Dado mi fracaso en el mundo de los maratones (algo tienen mis rodillas, seguro de todas las caídas no soportaron trotar tres días por semana) decidí cambiar mi rutina deportiva. Siempre le he tenido gusto a las clases que dan en los gimnasios a pesar de que odio sentirme observada. Con el tiempo me di cuenta que todo mundo está demasiado hecho mierda como para preocuparse de cómo se ven los demás. Como ya no formo parte de un gimnasio, entonces me puse a buscar opciones de cosas que pudiera hacer en mi casa (todo sea por el ahorro y por usar las tennis carísimas que había comprado para correr maratones). 

Baje como 10 videos de Tae Bo, para darme cuenta que la calidad era más allá de terrible y que eran de un nivel súper básico, entonces uno con costos se mueve, pega tres golpes al aire y ya termino. Prueba no superada.

Seguí con la búsqueda de “el workout perfecto”. Yo había oído hablar del Insanity, y según mi investigación la vara si servía para bajar de peso y agarrar condición. Las malas lenguas decían que era difícil, por no decir que había que hacer un esfuerzo sobrehumano para lograr terminarlo; pero yo no me deje llevar por eso y lo conseguí (mis amigos los torrents me ayudaron mucho), porque el peor intento es el que no se hace.

Yo no le dije a nadie que iba a empezar el Insanity, para no tener presión social ni tener que estar rindiendo cuentas de mi pésima condición física. Además ya había estado contando mis peripecias con las carreras en la madrugada, entonces si llegaba medio cansada al trabajo no iba a hacer gran diferencia.

Antes de comenzar me puse dos metas, levantarme temprano para hacer la rutina antes de ir al trabajo (si, a las 5am, de lunes a sábado) y terminar el programa completo.

El primer día casi me muero, y era solo un “fit test”, ahí fue cuando me di cuenta que en serio yo no sabía en qué me estaba metiendo. Vi mi vida pasar frente a mis ojos (que fiestas tan increíbles me he pegado), yo creo que me llego menos oxigeno al cerebro de estar tan agitada y no poder respirar. Los primero tres días yo no podía ni subir ni bajar gradas, mucho menos ponerme de puntillas, pasaba el día pensando en mi camita, en todo el sueño que tenia y lo hecha mierda que estaba. Yo llegaba a mi casa en la noche, comía algo y me dormía más temprano que las gallinas o cualquier otro animal de granja. Pero aun así me seguía levantando de madrugada para seguir con el itinerario de 63 días de sufrimiento.

Mi pésima condición física me obligaba a seguir, porque si ahora que estoy joven y bella con costos y me muevo, no me quiero imaginar después, cuando todos los antioxidantes que intento consumir diariamente no tengan efecto y sea una viejilla amargada con historias muy graciosas.

Contra todo pronóstico, lo fui logrando poquito a poco, aunque las lagartijas no me salen, sin importar cuanto lo intente. Ya no estaba adolorida ni tenía deseos suicidas por falta de sueño, y los pantalones me empezaron a quedar flojos y los cachetes ya no son tan prominentes. Lo negativo de todo esto es que tengo pelo de escoba porque con lo que uno suda haciendo “el workout from hell” me hace imposible arreglarme el cabello como antes.

Cuando ya sentía que tenía una condición más decente, empieza el segundo mes; ya no son 45 minutos por día, sino 60. Otra vez uno siente que muere lenta y dolorosamente, y vuelven mis pensamientos de “hasta aquí me la presto Dios”, pero ya voy por el día 43, ya no lo puedo dejar botado, no me puedo permitir parar ahora que he logrado lo que mucha gente dejo botado a los primeros 15 minutos.

Yo no me pese ni me medí antes de empezar, porque esto es más un reto personal que una medida extrema para bajar de peso. Y ya solo me faltan 20 dias para lograrlo… 

2 de mayo de 2012

Especias


“Yo te amo como la carne a la sal”… Uno podría creer que ese tipo de comentario estaría es un poema para gente grande, madura, que entendería una afirmación bastante compleja para un vegetariano. Pero no, en base a esta idea se desarrollaba un cuento que mi mamá me compro para llevar al kínder cuando tenía cinco años. 

El libro lo escogí yo, porque me llamó la atención la tipografía de la portada y la ropa de la chiquita que salía (sí, yo empecé a ser así de rara a una corta edad). El libro trataba de como el papá echa a la hija de la casa cuando ella le dice “yo te amo como la carne a la sal”. El mae se sintió insultado por una observación tan profunda; las otras hijas que tenía le dijeron estupideces pensadas por air heads que no tenían ni fondo ni forma, pero aparentemente esas si las entendió.

Yo sin sal no vivo, ni como carne, pero igual TODA la demás comida tiene que tener sal, y a veces en cantidad industriales para mí. Sin sal la comida no sabe a nada, ni la carne, ni el arroz, ni el pollo, menos el pescado. Obviamente la moraleja de la historia es que no hay que asumir y que cada persona expresa sus sentimientos de manera diferente, bla bla bla…

De todos los cuentos que me leyeron, ese es uno de los que más me acuerdo, primero porque algún hijueputa carajillo me robó  el libro en el kínder y a ninguna inútil profesora le ronco ayudarme a buscarlo, y porque me quedo muy grabado que hasta en los cuentos las princesas tienen derecho a pensar diferente.

Así que yo sigo pensando diferente, a pesar de que el consejo que me dan para mejorar mi vida amorosa siempre gira en torno de “mira, es que vos pareces demasiado independiente, entonces eso es intimidante para los hombres”, “es que vos tenés una personalidad un poco fuerte, entonces eso hace creer a los maes que no necesitas a nadie”, “ay mae, es que usted no parece que quisiera un novio, entonces no creo que le llegue muy fácil”, “mae, es que usted a veces da miedo” (yo creo que ese fue el comentario más honesto de todos)… Qué tiene de malo que sea independiente? Yo no necesito un proveedor, ni un oráculo que tome mis decisiones. Sí, tengo carácter fuerte, y puedo convertirme en She Hulk a veces, pero que yo sepa, el mae también tiene derecho a enojarse cuando lo sienta necesario. Y no, no voy a andar llorando por los callejones diciendo “un novio, necesito un noviooooooooooo” ( lo he pensado) porque entonces me perdería de todo lo que está pasando a mi alrededor que no tiene como requisito estar en pareja.

No me voy a quedar sentada esperando a que a el susodicho le dé la gana aparecer, más bien me voy a ir de fiesta y de viaje, para que cuando llegue yo tenga muchas historias entretenidas que contarle.