Creo que todos hemos tenido parejas que nos han intentado cambiar nuestra forma de vestir, de comer, de hablar, de socializar (que cansado, y aun así andamos diciendo que son nuestra alma gemela)… Hay unos que lo hacen más evidente; tipo novio psicótico posesivo que cree que por usar un cuello en V uno le anda enseñando sus encantos a medio mundo, o la novia dependiente que le tiene autorización al mae de salir solo con la mamá porque todas las demás mujeres del planeta son competencia. También está él que le quiere cambiar a uno el estilo (un poco de fashion nunca está de más, pero a veces el acoso es demasiado), o el que le regula los amigos, o las salidas en familia (“es que preferís estar con ellos que conmigo”, ay mae que cansado, busque vida), y el que manda indirectas para ir al gym o hacer dieta, porque ya ese dicho de “pasad@ de ric@” no aplica.
Es cierto que un poco de asesoría nunca está de más, y que siempre es bueno tener un ojo crítico, pero ya hay gente que se pasa y creen que el “amor” les da derecho a decidir por uno y crear una versión mejorada de su pareja.
Muchas de esas relaciones no llegan muy largo, porque una de las partes se hostina de tener que perder su personalidad para ganar puntos, y al final cada uno sigue su camino, manteniendo su estilo, sus amigos y su paz mental. Aun así, uno se acuerda de esa persona que intento llegar al subconsciente y generar una adecuación del comportamiento para su beneficio.
A veces, cuando me pongo una de esas blusas girly y fashion, me acuerdo del mae que siempre me echaba indirectas de que me podía vestir mejor (ahora lo hago por gusto y porque lo disfruto, antes mi uniforme era de tennis, camiseta y jeans) O cuando ando en modo fitness, me pongo a pensar en el que siempre me pedía que “me cuidara mas”… Esos maes querían ver una versión mejorada de mi, y al final no paso porque no llegamos a nada. Ahora me pongo a analizar que en su momento tolere esos comentarios, pero ahora, sabiendo que quiero y como lo quiero, creo que yo ni me hubiera fijado en ellos, o hubiera sabido de inmediato que no eran para mi, que nunca íbamos a llegar muy largo y que abriera los ojos a la realidad (uno joven e impetuoso no nota esas señales que da la vida).
La gente no cambia, se adapta. Crea escudos para sobrellevar sus problemas y sus realidades, adapta comportamientos para agradar a los demás, finge gustos para calzar en su grupo social. Lo mejor sería evolucionar, ser esa versión mejorada de sí mismo por y para uno, no por otra persona que muy posiblemente ni siquiera se lo merezca.
1 de septiembre de 2011
28 de julio de 2011
Patito feo
Mi familia no es la más pudiente del mundo, y desde que yo nací siempre pensaron que la única herencia que me podían dejar era mi educación; lo único que me podía llevar a la tumba, que le podía dar uso, que no me iban a robar y que pudieran pagar. A punta de puros sacrificios decidieron meterme en una escuela privada, porque Natalia necesitaba aprender inglés, el idioma del futuro, el idioma universal, el idioma de la gente que logra cosas en esta vida… Y ahí fue a parar Natalia, a una escuela privada con aires de grandeza, con clases de inglés medio buenillas y lo compañeros más crueles sobre la faz de la tierra.
Yo nunca he tenido físico de Miss Universo, ni lo voy a tener, ni aspiro a tenerlo, por varias razones; 1.Me encanta comer 2. No quiero ganarme ningún concurso de belleza 3. Soy inteligente (así o mas cliché) 4. No voy a pagar cirugía… En este mundo, los chiquitos gordos o son los patitos o los que se burlan de todo mundo y de ellos mismos antes de que alguien más lo haga, yo era de las primeras.
Pase la escuela peleando por un lugar dentro de un hábitat social súper toxico, y mi tía detrás queriendo que yo fuera parte de todo, esperando que el mundo aceptara a la chiquita que vivió sus primeros cinco años de vida en una burbujita de amor y buenas intenciones. Esa prueba no la pase, pero si logre ser promedio de honor sin siquiera intentarlo mucho. Tomando en cuenta que en mi casa un 89 es motivo de suicidio, tal vez hubo un poco de presión.
El colegio fue peor, porque lo que no logré en la escuela se aumento a la décima potencia entre carajillos precoces, profesores sin vocación, y amistades sin futuro. Y tras de todo, ni siquiera tenía al grupo de rechas de mi parte, porque me caían mal, así o mas engañada?????
Mi salvación llego cuando me fui de intercambio, porque me escape a otro país, a miles de kilómetros de distancia, donde nadie me conocía y me querían conocer, porque yo era la chiquita rara que venía de un país que nadie sabía que existía y con un acento “super cute”. Ahí fue donde me di cuenta que existía gente en este mundo que lo quiere a uno por lo que es y no por lo que aparenta.
Volví un año después, con mil kilos de más y una personalidad… Aun así, todos esos años de tortura tuvieron consecuencias que van más allá de una pobre autoestima y deseo casi nulo de salir a la calle por sentirse horrible frente al espejo.
No sé si será que yo estoy más loca de lo que me gusta aceptarlo, o si esto será un problema común, pero esos momento de infancia cuando uno veía a los demás cuchicheando, estando 100% que yo era el tema de conversación, la entretención general, gracias a los zapatos que no combinaban (yo los amaba igual, me hicieron caminar medio San José para volver a la primera tienda a comprar el único par que me gusto y el único que tenía para el día de ropa corriente), gracias a la mención de un libro que nadie conocía (desde que llegue a primer grado, los libros me parecieron el mejor invento del mundo, era el escape más rápido a la realidad más cruel) o el simple hecho de sentirme completamente pérdida y que se viera reflejado en mi amplio círculo social. Gracias a Dios nunca me dio por hablar sola, porque quien sabe dónde estaría ahora si lo hubiera hecho.
Igual, gracias a esos momentos, a veces, ahora en mis momentos de adulta me pregunto si ese grupo de gente popular (siempre seré poco popular, ya estoy en paz con ese pensamiento) estará hablando de mi, por mis zapatos, el pésimo chiste de la mañana o solo por mi risa escandalosa que le da ese toque especial a las veladas de amigos. Tengo que buscar la paz interna, calmarme y meterme en la cabeza la idea de que si las maes están hablando de mí, no me tiene que importar, o que hay una posibilidad de que este comiéndose al mae de a la par, que se tiñó el pelo azul y tiene un tattoo de los muppets en la espalda.
Será que todos estamos igual de dañados?
Yo nunca he tenido físico de Miss Universo, ni lo voy a tener, ni aspiro a tenerlo, por varias razones; 1.Me encanta comer 2. No quiero ganarme ningún concurso de belleza 3. Soy inteligente (así o mas cliché) 4. No voy a pagar cirugía… En este mundo, los chiquitos gordos o son los patitos o los que se burlan de todo mundo y de ellos mismos antes de que alguien más lo haga, yo era de las primeras.
Pase la escuela peleando por un lugar dentro de un hábitat social súper toxico, y mi tía detrás queriendo que yo fuera parte de todo, esperando que el mundo aceptara a la chiquita que vivió sus primeros cinco años de vida en una burbujita de amor y buenas intenciones. Esa prueba no la pase, pero si logre ser promedio de honor sin siquiera intentarlo mucho. Tomando en cuenta que en mi casa un 89 es motivo de suicidio, tal vez hubo un poco de presión.
El colegio fue peor, porque lo que no logré en la escuela se aumento a la décima potencia entre carajillos precoces, profesores sin vocación, y amistades sin futuro. Y tras de todo, ni siquiera tenía al grupo de rechas de mi parte, porque me caían mal, así o mas engañada?????
Mi salvación llego cuando me fui de intercambio, porque me escape a otro país, a miles de kilómetros de distancia, donde nadie me conocía y me querían conocer, porque yo era la chiquita rara que venía de un país que nadie sabía que existía y con un acento “super cute”. Ahí fue donde me di cuenta que existía gente en este mundo que lo quiere a uno por lo que es y no por lo que aparenta.
Volví un año después, con mil kilos de más y una personalidad… Aun así, todos esos años de tortura tuvieron consecuencias que van más allá de una pobre autoestima y deseo casi nulo de salir a la calle por sentirse horrible frente al espejo.
No sé si será que yo estoy más loca de lo que me gusta aceptarlo, o si esto será un problema común, pero esos momento de infancia cuando uno veía a los demás cuchicheando, estando 100% que yo era el tema de conversación, la entretención general, gracias a los zapatos que no combinaban (yo los amaba igual, me hicieron caminar medio San José para volver a la primera tienda a comprar el único par que me gusto y el único que tenía para el día de ropa corriente), gracias a la mención de un libro que nadie conocía (desde que llegue a primer grado, los libros me parecieron el mejor invento del mundo, era el escape más rápido a la realidad más cruel) o el simple hecho de sentirme completamente pérdida y que se viera reflejado en mi amplio círculo social. Gracias a Dios nunca me dio por hablar sola, porque quien sabe dónde estaría ahora si lo hubiera hecho.
Igual, gracias a esos momentos, a veces, ahora en mis momentos de adulta me pregunto si ese grupo de gente popular (siempre seré poco popular, ya estoy en paz con ese pensamiento) estará hablando de mi, por mis zapatos, el pésimo chiste de la mañana o solo por mi risa escandalosa que le da ese toque especial a las veladas de amigos. Tengo que buscar la paz interna, calmarme y meterme en la cabeza la idea de que si las maes están hablando de mí, no me tiene que importar, o que hay una posibilidad de que este comiéndose al mae de a la par, que se tiñó el pelo azul y tiene un tattoo de los muppets en la espalda.
Será que todos estamos igual de dañados?
26 de junio de 2011
Wake up call
Estaba llevando un seminario que se llama “Relaciones Conscientes”. Tenía mis dudas al principio, principalmente porque estoy pasando por un bache económico, entonces un gasto no programado no es algo muy positivo. Al final me metí, para entender el porqué de tantas idioteces que he hecho y otras muchas que he visto pasar.
Quería entender porque, cuando yo estuve en pareja, entre más me quería mi novio, menos lo quería yo a él y viceversa, necesitaba comprender por qué no encuentro mi final feliz, o también la razón de que una amiga siempre termine volviendo con el mismo looser o como el compa que juega de rebelde es el que anda con la obsesiva-posesiva-celosa (mae, supérelo, no su novia NO va a cambiar, mejor busque vida en otro lado)… Puedo seguir describiendo escenarios, pero creo que ya todos hemos visto demasiados.
Los primeros momentos del seminario fueron un poco sospechosos; un lugar muy low-profile, invitados un poco bizarros, el horario más horrible jamás visto (sábados en la noche, los maes en serio no querían que nadie fuera), pero aun así, empezamos.
He ido descubriendo la razón de muchas cosas, tengo demasiado conocimiento y nadie con quien aplicarlo. Pero por lo menos ahora todo tiene más sentido.
De mis momento de aprendizaje puedo compartir que tenemos que aprender que mis necesidades y problemas los resuelvo YO, un intento de pareja no me a ayudar a arreglar nada, sino a empeorarlo. El disco rayado de “la comunicación es lo más importante” es cierto, pero hay que aprender a hablar no solo a tener una verborrea incontrolada, o en su defecto un berrinche. Y también, que hasta cierto punto todo es culpa de los papas, pero eso es otra historia y amerita un blog aparte.
En conclusión, no soy una princesa de Disney, como para que me aparezca un príncipe azul, pero tampoco soy la bruja del cuento como para terminar con muchas verrugas y rodeada de manzanas envenenadas para regalar.
Quería entender porque, cuando yo estuve en pareja, entre más me quería mi novio, menos lo quería yo a él y viceversa, necesitaba comprender por qué no encuentro mi final feliz, o también la razón de que una amiga siempre termine volviendo con el mismo looser o como el compa que juega de rebelde es el que anda con la obsesiva-posesiva-celosa (mae, supérelo, no su novia NO va a cambiar, mejor busque vida en otro lado)… Puedo seguir describiendo escenarios, pero creo que ya todos hemos visto demasiados.
Los primeros momentos del seminario fueron un poco sospechosos; un lugar muy low-profile, invitados un poco bizarros, el horario más horrible jamás visto (sábados en la noche, los maes en serio no querían que nadie fuera), pero aun así, empezamos.
He ido descubriendo la razón de muchas cosas, tengo demasiado conocimiento y nadie con quien aplicarlo. Pero por lo menos ahora todo tiene más sentido.
De mis momento de aprendizaje puedo compartir que tenemos que aprender que mis necesidades y problemas los resuelvo YO, un intento de pareja no me a ayudar a arreglar nada, sino a empeorarlo. El disco rayado de “la comunicación es lo más importante” es cierto, pero hay que aprender a hablar no solo a tener una verborrea incontrolada, o en su defecto un berrinche. Y también, que hasta cierto punto todo es culpa de los papas, pero eso es otra historia y amerita un blog aparte.
En conclusión, no soy una princesa de Disney, como para que me aparezca un príncipe azul, pero tampoco soy la bruja del cuento como para terminar con muchas verrugas y rodeada de manzanas envenenadas para regalar.
Me caes mal…
Me cae mal esa sonrisa eterna y falsa, ese aire de grandeza, esa engañazon que te hace pensar que sos “muy cool”.
Me caen mal esos zapatos polos, me siento insultada solo de verlos, y me cae todavía más mal que los tengas en todos los colores.
Me cae mal cuando me saludas con un abrazo de oso; afrontémoslo, nos odiamos mutuamente, con un Hola en seco ya es suficiente.
Me hostina que no sepas escuchar, que seguís cometiendo los mismos errores de manera continua, que ignores mis comentarios sin importar las circunstancias…
Aborrezco tu pésimo sentido del humor, el engaño perenne en que has vivido te hace pensar que en realidad si podes hacerme reír.
Y todo esto lo tenés que saber, no podría creer que no te hayas dado cuenta.
Me caen mal esos zapatos polos, me siento insultada solo de verlos, y me cae todavía más mal que los tengas en todos los colores.
Me cae mal cuando me saludas con un abrazo de oso; afrontémoslo, nos odiamos mutuamente, con un Hola en seco ya es suficiente.
Me hostina que no sepas escuchar, que seguís cometiendo los mismos errores de manera continua, que ignores mis comentarios sin importar las circunstancias…
Aborrezco tu pésimo sentido del humor, el engaño perenne en que has vivido te hace pensar que en realidad si podes hacerme reír.
Y todo esto lo tenés que saber, no podría creer que no te hayas dado cuenta.
15 de mayo de 2011
Y mi tiempo?
La frase común para muchos es “todo llega a su tiempo”, “cuando le toca, le toca”… pero que pasa cuando uno lleva años esperando y nada pasa. El amor eterno no aparece, el trabajo soñado se lo dieron a otro, la familia perfecta vive a la par.
Yo estoy empezando a creer que yo queme chiquitos judíos en otra vida, y no solo los queme, sino que los hice jabón; todo ese karma se me está devolviendo.
Ese cuento de “las cosa llegan cuando uno menos las espera”, o “cuando menos lo piensa” es demasiado romántico, osea, si uno quiere un trabajo de verdad, pierde su vida social en el intento para conseguirlo (bueno, en mi caso, que nunca he formado parte de la argolla), y si quiere una buena relación amorosa hay que pasar por todo el ritual de conquista (NADIE me va a echar el cuento si ando en pijama y con lagañas todos los días. Bueno, igual yo visto medio bien y nada pasa, pero esto ya es tema de otro post), uno tiene que pulirse para hacerse notar; a menos de que viva en una isla con un solo mae y que les toque perpetuar la especie. Ya cuando la relación existe; o se aprende a dar el brazo a torcer o se consigue a una pareja mangoneable que le guste vivir en tiranía. Nada de eso pasa porque yo estaba esperando algo más en “mi tiempo”.
Como en esta sociedad lo enseñan a uno a esperar no a actuar, todavía no estoy segura de cómo conseguir ese momento, esa media naranja, ese súper trabajo… ODIO esas historias de gente que le aparecen las cosas la nada.
Yo estoy empezando a creer que yo queme chiquitos judíos en otra vida, y no solo los queme, sino que los hice jabón; todo ese karma se me está devolviendo.
Ese cuento de “las cosa llegan cuando uno menos las espera”, o “cuando menos lo piensa” es demasiado romántico, osea, si uno quiere un trabajo de verdad, pierde su vida social en el intento para conseguirlo (bueno, en mi caso, que nunca he formado parte de la argolla), y si quiere una buena relación amorosa hay que pasar por todo el ritual de conquista (NADIE me va a echar el cuento si ando en pijama y con lagañas todos los días. Bueno, igual yo visto medio bien y nada pasa, pero esto ya es tema de otro post), uno tiene que pulirse para hacerse notar; a menos de que viva en una isla con un solo mae y que les toque perpetuar la especie. Ya cuando la relación existe; o se aprende a dar el brazo a torcer o se consigue a una pareja mangoneable que le guste vivir en tiranía. Nada de eso pasa porque yo estaba esperando algo más en “mi tiempo”.
Como en esta sociedad lo enseñan a uno a esperar no a actuar, todavía no estoy segura de cómo conseguir ese momento, esa media naranja, ese súper trabajo… ODIO esas historias de gente que le aparecen las cosas la nada.
14 de mayo de 2011
Yo me pregunto…
Porque soy más elocuente y fotogénica cuando estoy ebria?
Porque con mi intelecto superior no me han contratado en mi trabajo soñado?
Porque a los maes se les hace tan interesante ver a un poco de gente detrás de una bola? Y más importante, porque a esa gente le pagan tanto??!!
Cuando será que las modelos de revista tengan un peso normal cada una y no entre todas?
Porque los maes con sobrepeso son “gorditos simpaticones”, pero las mujeres son “glotonas ansiosas y hormonales”?
Cuando van a hacer ropa con talla estándar y no mas tiendas enteras para flacas con anorexia y con ganas de tener bulimia?
Cuando voy a dejar de ser la “amiga de todos” para lograr convertirme en la “la novia de uno”?
Cuando vamos a aprender que ser delgad@ está bien, pero vivir a puro aire mata.
Porque Dios nos puso pelo en todo el cuerpo? Con del de la cabeza es suficiente.
Soltera independiente-pareja mangoneable, existirá algún balance?
Los sucesos que se convierten en lagunazos/flash backs, serán las mejores de la fiesta?
Porque la ropa, bolsos y zapatos de moda son tan caros? Acaso los pobres no tienen derecho a verse bien…
Esos mismos pobres sin acceso al fashion, tendrán espejos? Porque tienen cada tendencia; tatuajes de alambre de puas, minisetas para personas con panza, chacletas con medias…
Porque el único ligue que me sale bien es el vodka con jugo de naranja?
En qué momento crearon a los príncipes de Disney? Quienes fueron los modelos? Eso se considera ciencia ficción o fantasia?
Porque con mi intelecto superior no me han contratado en mi trabajo soñado?
Porque a los maes se les hace tan interesante ver a un poco de gente detrás de una bola? Y más importante, porque a esa gente le pagan tanto??!!
Cuando será que las modelos de revista tengan un peso normal cada una y no entre todas?
Porque los maes con sobrepeso son “gorditos simpaticones”, pero las mujeres son “glotonas ansiosas y hormonales”?
Cuando van a hacer ropa con talla estándar y no mas tiendas enteras para flacas con anorexia y con ganas de tener bulimia?
Cuando voy a dejar de ser la “amiga de todos” para lograr convertirme en la “la novia de uno”?
Cuando vamos a aprender que ser delgad@ está bien, pero vivir a puro aire mata.
Porque Dios nos puso pelo en todo el cuerpo? Con del de la cabeza es suficiente.
Soltera independiente-pareja mangoneable, existirá algún balance?
Los sucesos que se convierten en lagunazos/flash backs, serán las mejores de la fiesta?
Porque la ropa, bolsos y zapatos de moda son tan caros? Acaso los pobres no tienen derecho a verse bien…
Esos mismos pobres sin acceso al fashion, tendrán espejos? Porque tienen cada tendencia; tatuajes de alambre de puas, minisetas para personas con panza, chacletas con medias…
Porque el único ligue que me sale bien es el vodka con jugo de naranja?
En qué momento crearon a los príncipes de Disney? Quienes fueron los modelos? Eso se considera ciencia ficción o fantasia?
5 de mayo de 2011
CUATRO
Tengo cuatro amigas que están embarazadas, CUATRO… Yo, que vivo con mi pánico crónico a los chiquitos, porque no se qué hacer con ellos, no los logro manejar, los siento tan frágiles que mejor ni los toco; y están estas cuatro que viven ilusionadas con su nuevo retoño que esta por venir.
El único bebe que me anime a cuidar fue a mi prima, el único ser humano que se puede jactar que me saco mi lado maternal. Aun así, es mi prima; cuando llora, se enferma, hay que comprarle los útiles del kínder, se vomita a media noche, tiene a sus papas que la ayudan y la mantienen. Yo soy la prima que la lleva a comprar helados de vez en cuando y que la caga por no hacer caso (ya me ha quebrado demasiadas cosas como para jugar de indiferente).
En estos momentos no me imagino como madre, porque no me creo capaz psicológicamente de tomar la responsabilidad de cuidar a un mini ser humano y porque siento que tendría que ganar el cuádruple de lo que gano ahora para poder mantenerlo y comprarle todo lo que a mí me gustaría que tuviera. Cabe recalcar que no tengo prospecto de padre, entonces no creo avanzar mucho en este aspecto…
CUATRO, sigo en shock de pensar que conozco tanta mujer embarazada. Creo que debido a mi edad, ya debería acostumbrarme a que mis amigos se casen, o por lo menos se vayan vivir juntos, que tengan hijos, que cuando se reúnan hablen de cómo les va a sus bebes en el kínder. Pero no logro aceptarlo, una parte de mi quiere seguir en esa fiesta eterna, sin preocupaciones ni hijos de por medio. Un primo me dijo que eso se me iba a quitar cuando consiguiera un novio que me hiciera sentar cabeza, osea, al paso que vamos, eso no va a pasar nunca. Me voy a convertir en esas doñitas fiesteras de 50 años, que las conocen en todos los bares y que se hacen amigas de los que se sientan en la barra.
No sé que me da más miedo, tener a alguien me diga “mami” o convertirme en una solterona que viva rodeada de gatos y que se muera por combustión espontanea y que nadie se cuenta.
El único bebe que me anime a cuidar fue a mi prima, el único ser humano que se puede jactar que me saco mi lado maternal. Aun así, es mi prima; cuando llora, se enferma, hay que comprarle los útiles del kínder, se vomita a media noche, tiene a sus papas que la ayudan y la mantienen. Yo soy la prima que la lleva a comprar helados de vez en cuando y que la caga por no hacer caso (ya me ha quebrado demasiadas cosas como para jugar de indiferente).
En estos momentos no me imagino como madre, porque no me creo capaz psicológicamente de tomar la responsabilidad de cuidar a un mini ser humano y porque siento que tendría que ganar el cuádruple de lo que gano ahora para poder mantenerlo y comprarle todo lo que a mí me gustaría que tuviera. Cabe recalcar que no tengo prospecto de padre, entonces no creo avanzar mucho en este aspecto…
CUATRO, sigo en shock de pensar que conozco tanta mujer embarazada. Creo que debido a mi edad, ya debería acostumbrarme a que mis amigos se casen, o por lo menos se vayan vivir juntos, que tengan hijos, que cuando se reúnan hablen de cómo les va a sus bebes en el kínder. Pero no logro aceptarlo, una parte de mi quiere seguir en esa fiesta eterna, sin preocupaciones ni hijos de por medio. Un primo me dijo que eso se me iba a quitar cuando consiguiera un novio que me hiciera sentar cabeza, osea, al paso que vamos, eso no va a pasar nunca. Me voy a convertir en esas doñitas fiesteras de 50 años, que las conocen en todos los bares y que se hacen amigas de los que se sientan en la barra.
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